Transformando pequeños en gigantes
Inspirados en la Pedagogía Waldorff
¿Por qué no vemos todas las materias al mismo tiempo?

 

 

El método Waldorf-Steiner distingue entre habilidades que requieren práctica regular (idioma, música, matemáticas, ortografía, etc.) y la introducción de nuevo contenido.

 

Las experiencias o contenidos de enseñanza nuevos a menudo son introducidos mejor después de un período donde puede producirse la asimilación de material enseñado anteriormente.

 

recordar

 

 

 

 

Adquirir nuevas habilidades y practicarlas hasta que logran afianzarse, son dos procesos diferentes que requieren ritmos distintos.

 

Tras un período de concentración sobre un tema determinado (digamos de unas 3 o 4 semanas), este tema se deja de lado y se lo deja descansar hasta que vuelva a ser evocado explícitamente en la conciencia, más adelante.

 

Olvidar y recordar

 

La experiencia muestra que esto produce un significativo efecto de asentamiento, durante el cual el conocimiento se convierte en facultad.

 

Eso puede ser evocado en una etapa posterior, en una ulterior clase principal, y sirve de fundamento sobre el que se puede ir edificando.

 

El “re-membrar” o reintegrar la experiencia personal en un contexto más amplio es una parte importante del proceso de aprendizaje.

 

 

La naturaleza de la memoria también experimenta una serie de metamorfosis, evolucionando desde la memoria situacional o local, a la rítmica, y finalmente a la abstracta.

 

cerebro

 

La educación Waldorf apela intensamente a estos distintos tipos de memoria.

 

La memoria local o situacional se ve fortalecida por la saludable rutina de los primeros cursos, la memoria rítmica es cultivada por el trabajo oral como el que vemos en el aprendizaje de las tablas de multiplicar, cadenas numéricas, poemas, proverbios, canciones y vocabulario de lenguas extranjeras aprendidos de memoria.

 

La retrospección activa es una importante habilidad practicada diariamente en la mayor parte de las clases, como lo es el recordar y revisar situaciones complejas compartidas.

 

La buena memoria se basa en la formación por parte del individuo de un fuerte vínculo de identificación con sus experiencias.

 

Eso se logra de manera óptima implicando el interés de los alumnos y estimulando su respuesta afectiva.

 

La otra clave para la memoria es el contexto. Todo conocimiento necesita encontrarse inmerso en un contexto que tenga sentido para el alumno.

 

La enseñanza imaginativa es crucial en el sentido de que permite a los alumnos imaginar o formarse representaciones de lo que se les está enseñando.

 

niño pensando

 

La falta de tensión también es una ayuda para la memoria activa y el maestro intenta crear un estado de ánimo de conciencia sosegada en el aula.

 

Fuente: Plan de estudios de la pedagogía Waldorf-Steiner, Tobias Richter

 

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